Las fichas técnicas de los purificadores están diseñadas para confundir. Detrás del marketing solo hay 4 cifras que determinan si un modelo funcionará en tu casa: CADR, clase de filtro, decibelios y coste anual. Esta guía te enseña a leerlas en 6 minutos.
1. CADR: el único número que no miente
El CADR (Clean Air Delivery Rate) mide cuántos metros cúbicos de aire limpia por hora. Regla rápida: multiplica los m² de tu estancia por 12. Un salón de 30 m² necesita al menos 360 m³/h para renovar el aire dos veces por hora. Si el fabricante no publica el CADR, sospecha: suele significar que es bajo.
2. HEPA de verdad: H13 o nada
"Tipo HEPA", "HEPA-like" o "filtración 99 %" no son HEPA. Busca la clase exacta: H13 captura el 99,95 % de partículas de 0,3 micras — la medida del polen, la caspa de mascota y el humo. Todos los modelos de nuestro top llevan H13 certificado, y lo verificamos con sensor propio.
3. Decibelios: el dato que decide si lo usarás
Un purificador ruidoso acaba apagado, y un purificador apagado no purifica nada. El umbral para dormir está en torno a 25 dB. Nuestro ganador baja a 17 dB en modo noche; muchos modelos baratos no bajan de 35 dB, el equivalente a alguien susurrando junto a tu almohada toda la noche.
4. Coste anual: filtros y electricidad
El precio de compra es solo la entrada. Suma el filtro de repuesto (entre 22 y 60 € al año) y la electricidad (un modelo eficiente a 5 W cuesta ~9 €/año en modo continuo). Un purificador de 79 € con filtros de 60 € sale más caro a 3 años que uno de 129 € con filtros de 29 €.
Un purificador ruidoso acaba apagado. Y un purificador apagado no purifica nada.
Con estos 4 números puedes descartar el 80 % del catálogo en cinco minutos. Para el 20 % restante, ya hicimos nosotros el trabajo: seis semanas de mediciones en la misma sala, con el mismo sensor.
